Resumen Tema 5
Relación emociones y arte
Es curiosa la capacidad
que tiene una melodía o un aroma para trasladarnos en el tiempo y en el
espacio. Todos hemos percibido esa sensación, difícil de expresar con palabras,
cuando escuchamos una melodía o percibimos olores que nos recuerdan algún momento
de nuestras vidas. La felicidad sobrevenida, al recordar el olor a jabón de las
manos de una madre, que nos embriaga sin avisar es difícil de explicar. Es un
momento fugaz que se nos pasa cuando volvemos a poner los pies en el suelo.
Pero es un instante en el que sentimos un torbellino de emociones que nos sitúa
en esa escena de la infancia.
En esta actividad se nos pide que comentemos
las sensaciones personales vividas con alguna obra de arte. Desde el primer
momento no he tenido duda que hablaría de “Dos viejos comiendo sopa”. Me
impresionó la primera vez que la contemplé. Al igual que en la escena de la
infancia que he comentado y que me llena de diferentes emociones
incontrolables, la contemplación de esta pintura de Goya me produjo un impacto
equiparable.
Representa una escena
horrenda, tétrica y oscura, de la serie de Pinturas negras del artista. De esas
obras en las que, a priori, no queremos detenernos a mirar. Sin embargo,
permanecí largo rato ante ella. Me atraía porque “veía” multitud de cosas. En
ese momento era como tener la vida entera delante de mí. O quizás era la vida
de esos dos viejos la que intentaba imaginar. La imagen me transmite sobre todo
ternura, y me hace sentir tristeza, soledad, miedo y vértigo. Es como si
comprendiera la ausencia de cordura de estos dos hombres en el ocaso de sus
penosas vidas.
Me parece importante
señalar que, cuando vi por primera vez este cuadro, conocía el momento en el
que Goya lo había pintado. Había visto los grabados de “Los desastres de la
guerra” muy gráficos sobre el sufrimiento y las miserias humanas en cualquier contienda.
Así que por una parte comprendía de alguna manera el estado emocional de los
dos viejos. Pero lo que me perturba de esta obra es otra cosa. Yo no he vivido
una guerra, pero se lo que es convivir con la soledad no buscada, el miedo, el
vértigo. Reconozco en esa mirada de loca desesperación momentos concretos de mi
vida. Y los entiendo. Y veo mi vida a través de ellos y la ternura que me
producen se que es por mí. Porque ya todo pasó. Y podría pasarme horas
recordando los obstáculos superados en mi pasado mientras contemplo esos dos
viejos comiendo sopa.
Casi en el mismo instante
en el que he decidido comentar la pintura de Goya he recordado otra obra totalmente
antagónica, “Los chicos en la playa” de Sorolla. No solo por lo que representa
para mí sino por lo dispar de su estética. Antes la oscuridad y ahora la luz.
La tristeza y la felicidad. La felicidad inocente de la infancia. Contemplar
este cuadro es como abrir una ventana a mi niñez. Acudir a mi playa y sentir el
calor del sol y el frescor del mar. Saborear la sal de la brisa marina y
regodearme por un momento en esa vida sin preocupaciones.
Además, de este cuadro me maravilla cómo Sorolla consigue mostrar la presencia de la luz y ese efecto mojado en la arena y el cuerpo de los niños. Ese realismo facilita que nos transportemos a esa playa como si fuera una fotografía. El cuadro de Goya nos hace pensar en un lugar cerrado y frío y cobra importancia la expresión de los protagonistas apelando más a las sensaciones emocionales y no a las físicas como en el de lo niños en la playa.
Reflexionando sobre lo antagónicas que resultan las dos imágenes, me doy cuenta, sin embargo, que los efectos que producen en mí son muy similares. Me reconcilian conmigo misma y al final podría tener las mismas sensaciones contemplando cualquiera de ellas. Las dos representan realidades distintas y verdaderas que forman parte de mi esencia.
Comentario sobre la proporción y la belleza
A lo largo de la Historia
los diferentes artistas, filósofos y pensadores han evolucionado por diferentes
teorías en su esfuerzo por intentar definir el arte y la belleza. Comenzando en
la antigua Grecia por el concepto de belleza considerada por Platón o
Aristóteles como un ideal a alcanzar a través de leyes y reglas sobre simetría
y proporciones para conseguir una armonía que proporcionaba placer a los
sentidos. La estrella pentagonal de Pitágoras y su relación con el número áureo
entre otras curiosidades matemáticas, ha sido la que ha permanecido, como
curiosidad, de alguna manera en la cultura del arte.
Aunque durante la Edad
Media el concepto de belleza en todo su esplendor se ubicaba en una dedicación
plena a Dios, no se alejó el interés por el estudio teórico del arte y la
belleza a través del mundo de los números (“divina proporción” según Luca
Pacioli, 1445).
A partir del siglo XVIII
entra en escena el concepto de “experiencia estética” y se empieza a dar valor
a la concepción de la belleza en el arte como algo intrínseco en el mundo de
las emociones y la sensibilidad. Comienzan a perder importancia las leyes de lo
bello y se apela a los sentimientos.
La mere, Elisabeth Nourse
En la actualidad los
conceptos de arte y belleza en la Filosofía del Arte se han separado
completamente. No siempre se encuentra la belleza, lo armónico, en el arte. Se encuentran
emociones. Se apela al público. El público son múltiples individualidades y
cada una de ellas se traduce en miles de diversas sensibilidades que
interpretan su belleza, o no, de manera personal.
Caso
5: “Los agujeros negros no emiten ningún tipo de radiación, por eso se
llaman negros”
Esta afirmación es correcta. Se les llama así porque nada
puede salir desde su interior. Los agujeros negros contienen una masa que genera
un campo gravitacional tal que ni siquiera los fotones pueden escapar de él.
“Emitir”, por tanto, es todo lo contrario a lo que ocurre
en sus proximidades. Y las radiaciones son precisamente “emisiones” de energía
en forma de ondas electromagnéticas o partículas.
Caso
4.A: “El colapso de la función de onda en física cuántica no es un concepto
físico, sino filosófico”. Elabora el argumento.
El colapso de la función de onda en física cuántica es un
concepto filosófico ya que aparecen muchos problemas “abstractos”, por llamarlo
de alguna manera, a la hora de medir las propiedades de partículas cuánticas.
Se producen contradicciones entre la realidad y los resultados de esa medida.
Electrones, protones, fotones y demás partículas cuánticas
se encuentran en superposición (concepto creado para explicar la naturaleza de
estas partículas) de manera que su posición en el espacio se traduce a una
probabilidad. Es cuando se intenta medir esta propiedad que se produce el colapso
de la función de onda (decoherencia) y el resultado pierde “veracidad”.
Lo que sí se puede observar es la correlación entre las
partículas cuánticas y lo observado a nivel macroscópico. Por eso, es una acción
más filosófica que práctica en Física cuántica el querer medir la posición de una
partícula cuántica cuando sabemos que ésta ocupa infinitos espacios al mismo
tiempo. Además, este hecho no ha impedido a los científicos aplicar la física
cuántica en alta tecnología electrónica, etc
De momento no se ha encontrado una unidad de medida que
concuerde con la realidad de estas posiciones de las partículas cuánticas y se
entra en el terreno de la filosofía. Quizás, en un futuro se encuentre una
explicación física y el debate salga del campo de la filosofía.
Caso
4.C: “Todos los cristales tienen una estructura atómica o molecular
periódica, que presenta un orden tanto a corto como a largo alcance. Por ello
los cristales presentan un patrón de difracción de rayos X definido, que sería
imposible sin esa estructura periódica” ¿Por qué este párrafo es falso?
Este párrafo es falso porque sí es posible tener en los
cristales un patrón de difracción definido de rayos X sin una estructura periódica
de sus átomos o moléculas. En la actualidad la definición de cristales incluye únicamente
el requisito de tener un patrón de difracción definido, tengan o no estructura atómica
o molecular periódica.
Mediante la difracción de rayos x, electrones o neutrones
se obtiene una imagen bidimensional de la simetría de un cristal. Hasta la
década de los 80 se había comprobado que todos los cristales seguían una
periodicidad en su estructura porque solo se habían encontrado en ellos patrones
de simetría con unidades que se repiten de triángulo, cuadrados, hexágonos y
rectángulos. Jamás se había encontrado un patrón con simetría pentagonal: es
imposible completar un mosaico, sin dejar huecos, solo con pentágonos. Pero,
sin embargo, si pueden tener un patrón de difracción definido con otras
unidades distintas al pentágono.
El premiado con el Nobel Dan Shechtman descubrió, en 1982,
esta nueva forma de simetría, nunca antes vista, al analizar una aleación de
aluminio y manganeso. Le llevó dos años que la comunidad científica le creyera
y aceptara que las leyes de la cristalografía debían incluir a los
cuasicristales en la denominación de cristales.
Este es un ejemplo de lo importante que es la humildad en
la ciencia y de la necesidad de estar siempre alertas ante la posibilidad de
tener que aceptar modificaciones en las leyes científicas.
Caso
4.B: “La Wi-Fi impide conciliar el sueño” ¿En qué casos la frase es cierta?
En esta ocasión, el uso de
mayúsculas y minúsculas en la redacción es importante. Pero imaginemos que
estamos manteniendo una conversación telefónica y le decimos a nuestro
interlocutor que “la wifi impide conciliar el sueño, ¿en qué casos la frase es
cierta?”. Nuestro interlocutor, que es muy detallista, nos pregunta:
-
¿a qué te refieres con “la wifi” a la marca registrada
“Alianza Wi-Fi” o a la tecnología de conexión inalámbrica wifi? Porque en el
caso de que te refieras a la tecnología wifi, los únicos casos en los que se me
ocurre que pueda impedirme conciliar el sueño es cuando tengo la opción de
estar conectado y sea tentador hacerlo en lugar de dormir. O puede ocurrir lo
contrario, que tenga problemas con la conexión y esto me produzca tal
preocupación que me impide conciliar el sueño.
-
Comprendo, pero ahora tengo curiosidad por tu respuesta
en el caso de que me estuviera refiriendo a la marca registrada Wi-Fi, que
sabemos que es la organización que promueve la tecnología Wifi y certifica esto
productos.
-
En este caso no se me ocurre ninguna razón. Siempre me
aseguro de que mis productos estén certificados por Wi-Fi y por tanto se
ajusten a las normas de interoperabilidad entre productos con estos
certificados y las conexiones sean seguras.
-
Y yo que pensaba que me ibas a hablar del 5G…